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 GAFAS DEPORTIVAS GRADUADAS Y SIN GRADUAR

Muchos son los falsos mitos que circulan sobre salud visual. Algunos de ellos son ciertos, otros cuentan una verdad a medias y, en la mayoría de ocasiones, son completamente falsos.

Seguro que alguna vez habrás oído o te habrán dicho tus abuelos o tus padres: “¡Aléjate de la tele que te harás daño a los ojos!” o “¡No leas con tan poca luz, que es malo para los ojos!” o “¡No estés tanto tiempo delante del ordenador!” o “Come zanahoria que es buena para la vista”

Vamos a daros unas pinceladas de los mitos más populares acerca de la Salud Ocular para que sepáis cuáles de esos mitos son ciertos y cuáles no.

“Las gafas de sol son sólo para el verano”

Los rayos del sol llegan a la tierra en invierno y en verano, incluso en los días nublados. Aunque la mayoría de las personas tienden a utilizar las gafas de sol exclusivamente durante los meses de más calor, cuando el sol nos golpea con mayor fuerza, debemos saber que en otoño e invierno nuestros ojos en cierta medida están siendo sometidos a radiaciones nocivas del sol, incluso cuando el cielo está cubierto. Y esto es algo que muchos de nosotros olvidamos cuando las temperaturas comienzan a descender.

Nuestros ojos, por tanto, están expuestos a los rayos UV los 365 días del año, y para mantenerlos protegidos debemos usar unas gafas de sol que tengan filtro UV y, dependiendo del uso, actividades que queramos hacer con ellas y condiciones lumínicas, debemos usar unas u otras. En LensSport somos expertos en asesoramiento del uso de las diferentes gafas y tipos de lentes.

“No me llevo las gafas a la playa, que se me rayan”

Es cierto que con la arena y la sal las probabilidades de que se rayen aumentan… ¡Pero sólo si no tenemos cuidado! Si las limpiamos con agua dulce y jabón cuando volvemos de la playa, el riesgo de arañazos se reduce. Es imprescindible llevar unas buenas gafas de sol a la playa porque la exposición a la luz solar puede ocasionar que se sufran graves afecciones como daños en la retina, cataratas o quemaduras en la superficie corneal.

No dejemos de usar nuestras gafas de sol cuando estemos en contacto con el mar; los rayos de sol, directos o reflejados, son mucho más dañinos para tus ojos que un arañazo en la lente ¿verdad? Y por cierto, no os olvidéis de proteger también los ojos de vuestros hijos de la misma manera que protegéis los vuestros.

“No le pongo las gafas a mi hijo para jugar a fútbol por si se le rompen.”

Es un error absoluto no ponerle las gafas a tu hijo para jugar a fútbol, y más si tiene graduación. En el fútbol, el jugador requiere tener unas habilidades visuales y habilidades de precisión para poder enviar la pelota al lugar deseado. Es importante que el jugador tenga tanto un buen control de juego con balón como sin balón y es evidente que si precisa corrección óptica, tiene que ir corregido. Una excelente solución es llevar unas gafas deportivas graduadas para fútbol. Éstas van a hacer doble función: corregir la graduación y proteger a los ojos de sol y un posible pelotazo que pueda sufrir por el juego.  Si la montura y las lentes no están diseñadas específicamente para la práctica deportiva, en este caso para el fútbol, al romperse por un impacto propiciado por el propio juego, puede causar una lesión penetrante.

Llevar gafas de protección es especialmente crítico en los adolescentes ya que estos tienen un alto índice de lesiones oculares relacionadas con los deportes, como consecuencia de su participación en una amplia variedad de actividades atléticas y su tendencia a jugar con cierta agresividad. Ahí es cuando la labor de los padres, de los entrenadores y de los propios clubes, es fundamental para concienciar a los niños de la importancia de llevarlas para, por una parte evitar traumatismos oculares y, por la otra, para aumentar su rendimiento deportivo.

“Comer mucha zanahoria es bueno para la vista.”

Baby_carrots_-_julesHay algo de cierto en esta afirmación y hay una explicación fisiológica de la visión detrás de ello. Es decir, lo que le hace bien a la vista es la vitamina A, en pequeñas cantidades, y las zanahorias la contienen.

La “Vitamina A” es un término genérico que se usa para un gran número de compuestos interrelacionados. Retinol (un alcohol) y retinal (un aldehído) son referidos comúnmente como vitamina A preformada.

El retinol, entre otras cosas, genera los pigmentos necesarios para el buen funcionamiento de la retina, por lo que es importante para una buena visión. En efecto, la insuficiencia de retinol disponible para la retina resulta en una adaptación a la oscuridad deteriorada, conocida como “ceguera nocturna” o trastorno de xeroftalmia.

Pero las zanahorias no son el único alimento que puede proporcionárnosla. Una dieta bien equilibrada contiene toda la vitamina A que cualquier persona necesita (y ha de saberse también que consumir demasiada vitamina A puede ser dañino). No obstante, esto no significa que la ingesta de zanahoria resuelva todos los problemas oculares. Solo es útil cuando el origen de la afección está en un déficit de esta vitamina. En ese caso, su consumo hará que mejore la visión, de lo contrario, no.

Este dicho tiene una curiosidad histórica. Durante la Segunda Guerra Mundial, los aliados, tratando de ocultarle al enemigo la invención del radar, les hicieron creer que sus soldados consumían grandes cantidades de zanahoria y por eso tenían una excelente visión, incluso en la oscuridad.

“No leas con poca luz que te dañas los ojos.”

En realidad, esto provoca cansancio en la vista pero no es dañino para el ojo en sí. Sin embargo, es preferible buscar un lugar bien iluminado para leer, sobre todo cuando debemos hacerlo durante varias horas, no sólo para leer un libro o consultar información en el iPad, sino también cuando estamos sentados mucho tiempo frente al ordenador. Lo ideal en estas situaciones es hacerlo con suficiente luz natural y, en caso de tener que usar luz artificial, ésta debe provenir, no sólo una luz directa sobre el papel o lugar de trabajo, sino que debemos usar una luz ambiente general. De esta manera nuestros ojos no sentirán fatiga visual ni sentiremos dolor de cabeza.

“No te acerques tanto al ordenador que te vas a hacer daño en los ojos.”

No es del todo cierto, ya que en realidad lo que provoca es fatiga visual, no daño como tal en los ojos. Si  bien los monitores emiten rayos, estos no son tan potentes como para provocar lesiones oculares. Lo que sí puede ocurrir es que el monitor provoque fatiga visual o sequedad en los ojos, ya que al mantener la vista fija en la pantalla parpadeamos menos. Para combatir la sequedad ocular es recomendable utilizar lágrimas artificiales cuando creamos conveniente, no hay una posología escrita sobre ello.

Sin embargo, es recomendable guardar una distancia de unos 40 o 50 centímetros con respecto al ordenador, para que nuestros ojos estén enfocando a una distancia cómoda y hacer paradas de un par de minutos mínimo para mirar de lejos, idealmente a través de la ventana, para relajar la vista.

El hecho de no mantener la distancia recomendada entre el ordenador o el libro y nosotros y acercarnos más de la cuenta y no hacer el ejercicio de relajar la vista según hemos comentado antes, puede provocar una miopía inducida por el hecho de estar focalizando muy de cerca durante un largo período de tiempo.

“No te sientes tan cerca de la tele que es malo para la vista.”

No existe ninguna prueba científica que lo justifique, relacionado con el mito anterior, ver la tele cerca no es dañino para los ojos pero no es saludable.  Hay literatura que dice que 50 centímetros son suficientes para ver la televisión, pero como hoy en día las televisiones domésticas son grandes, deberíamos mantenernos a una distancia de no menos de 3 metros. En el caso de los niños, es posible que prefieran estar cerca del televisor porque, a diferencia de los adultos, tienen la posibilidad de enfocar los objetos más cercanos a sus ojos. Por eso también se acercan más a cualquier material de lectura, pero debemos prestar atención a este hábito, porque debería ir cambiando a medida que crecen. Si continúa, deberás consultarlo con un especialista, ya que puede ser síntoma de la aparición de la miopía.

En la próxima entrega conoceremos otras ocho leyendas relacionadas con la vista. Permaneced atentos a nuestro blog.

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